El FIFA Gate suma protagonistas

El escándalo de corrupción en el fútbol que comenzó el 27 de mayo de 2015, sumó nuevas acusaciones: tanto Rusia -para el 2018- como Qatar -edición 2022- habrían realizado sobornos para ser elegidas sedes mundialistas.

En las investigaciones que lleva a cabo la Fiscalía de Brooklyn -que comprende a 45 acusados (siete de ellos ya fallecidos), entre ellos altos dirigentes del fútbol y empresarios vinculados a empresas de comunicación- se establece que el trinitense Jack Warner, ex presidente de la Confederación Norteamericana, Centroamérica y del Caribe de Fútbol (Concacaf) y ex vicepresidente de la FIFA​, “recibió pagos de sobornos de cinco millones de dólares en total” para votar por la candidatura de Rusia para organizar el Mundial de 2018.

A través de Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, Rusia se pronunció diciendo que “el derecho de Rusia a organizar la Copa del Mundo fue absolutamente legítimo, lo que de ninguna manera está vinculado a ningún soborno. Lo negamos con toda seguridad. Rusia celebró la mejor Copa del Mundo de la historia, de lo que estamos orgullosos y de lo que todo nuestro país está orgulloso”.

La investigación, además, afirma que dos miembros del comité ejecutivo de la FIFA fueron sobornados para votar por Qatar 2022: el brasileño Ricardo Teixeira y el paraguayo -ya fallecido- Nicolás Leoz. En el mismo documento brindado el pasado lunes 6 de abril, se menciona a un tercer coimeado denominado como “Co-Conspirador 1” -si bien no se da su nombre, este sería Julio Grondona-. En las investigaciones se lo describe como “un ejecutivo de alto rango de la FIFA, la Conmebol y la AFA, la Asociación del Fútbol Argentino, miembro de la FIFA y de la Conmebol”. La razón por la cual no se lo nombra -dado que Grondona era el único directivo argentino ocupando esos cargos- es porque se murió antes (julio de 2014) de que se iniciara el proceso. En cambio, otros co-conspiradores o acusados que fallecieron aparecen con nombre y apellido -el estadounidense Chuck Blazer, el paraguayo Nicolás Leoz y el brasileño José Hawilla- porque su muerte se produjo después del inicio de la investigación.

En su defensa, el Comité Supremo para la Organización y el Legado (SC) -el organismo qatarí encargado de la construcción de los estadios y la organización y planificación de la logística para la Copa del Mundo de 2022- negó las acusaciones afirmando que “forman parte de un caso antiguo, que no se centra en el proceso de licitación de la Copa Mundial. Después de años de falsas acusaciones, nunca se han presentado pruebas que demuestren que Qatar ganó los derechos para organizar la Copa Mundial de la FIFA 2022 de manera poco ética o por medios que infringieran las estrictas reglas de licitación de la FIFA. Cualquier acusación que diga lo contrario no tiene fundamento y será ferozmente refutada”.

Una parte importante de esta investigación son las empresas de televisión. Precisamente, el papel del “Co-Conspirador 1” -sería Julio Grondona- consistía en darle información privilegiada sobre la licitación de los derechos de TV de los mundiales de 2018 y 2022 a dos ex ejecutivos de Fox Sports también acusados: el mexicano Carlos Martínez y el argentino Hernán López. También, al igual que los mencionados anteriormente, por corrupción, fraude bancario y lavado de dinero aparecen un ejecutivo español de la empresa Imagina LLC (Gerard Romy) y la empresa deportiva argentina Full Play -propiedad de los argentinos Hugo y Mariano Jinkis, prófugos de la Justicia estadounidense que había solicitado sus extradiciones y le fueron denegadas por el fallecido juez Claudio Bonadio-.

De estos directivos, el documento dice que “los acusados, junto con otros, se aprovecharon de la lealtad asegurada mediante el pago de coimas a ciertos ejecutivos de la Conmebol por las Copas Libertadores para avanzar en otros intereses comerciales de Fox, obteniendo información confidencial del “Co-Conspirador 1″ sobre la licitación para los derechos de TV de 2018 y 2022 en los Estados Unidos”. Otro dirigente argentino clave en este esquema (FIFA-TV) es Eduardo Deluca. El ex secretario general de la Conmebol, “era -según el departamento de Justicia de Estados Unidos- el encargado de recibir los sobornos de Zorana Danis”, la dueña de la empresa ISM, agente comercial de la Conmebol. Las coimas debían servir, entre otras cosas, para que la empresa obtuviera y retuviera los derechos comerciales de la Copa Libertadores. ISM luego se encargaba de revenderlos y, así, conseguía los auspiciantes del torneo.

La investigación iniciada en 2015 no se detiene, suma más protagonistas y, según parece, lo seguirá haciendo.

Argentinos acusados

Hernán López -ejecutivo de Fox Sports-, Alejandro Burzaco -ex CEO de Torneos, sigue en Estados Unidos a disposición de la Justicia estadounidense y sin fecha de sentencia-, José Luis Meiszner y Eduardo Deluca -ambos con prisión domiciliaria y con pedidos de extradición rechazados-, Hugo y Mariano Jinkis -prisión domiciliaria y con pedidos de extradición rechazados por el juez Claudio Bonadio a fines de 2016-, José Margulies -se nacionalizó brasileño y trabajó casi toda su vida en la empresa Traffic- tiene 80 años y fue condenado en enero de este año a dos años de libertad condicional y a pagar una multa de 9,2 millones de dólares.

Siete de los 45 acusados fallecieron en los últimos tres años

 El norteamericano Chuck Blazer -secretario de la Concacaf, el “topo” que destapó la olla-, el paraguayo Nicolás Leoz -presidente de la Conmebol-, el nicaragüense Julio Rocha -presidente de su Federación-, los bolivianos Romer Osuna y Carlos Chávez -ex presidente y ex tesorero de la FBF-, el brasileño José Hawilla -empresario- y el hondureño Rafael Callejas -ex Presidente de su Nación y de la Federación, murió el sábado 4 de abril-.

Todos los involucrados

Joseph Blatter – tuvo que dejar su cargo el 3 de junio de 2015, cuatro días después de haber sido reelegido como presidente de la FIFA, cargo que ostentaba desde 1998-, Jerome Valcke -secretario denunciado por fraude-, Jeffrey Webb de Islas Caimán -ex vice interino de FIFA, miembro del Comité Ejecutivo, ex presidente de la Concacaf y de la Asociación del Fútbol de Islas Caimán acusado de recibir seis millones de dólares en sobornos-, Costas Takkas -secretario del anterior acusado de lavar 3 millones-, Eduardo Li de Costa Rica -ex miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA y de la Concacaf y presidente de la Federación Costarricense de Fútbol acusado de fraude y de lavado de dinero, Jack Warner de Trinidad y Tobago -ex vice y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, ex presidente de la Concacaf y de la Unión del Fútbol Caribeño y asesor especial de la Federación de de Trinidad y Tobago. Sus hijos, Daryll y Daryan, participaron en el mercado negro de la venta de tickets para los Mundiales y usaron recursos de la FIFA para su beneficio-, Eugenio Figueredo de Uruguay -ex vicepresidente y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, ex presidente de la Conmebol y de la AUF procesado por estafa-, Rafael Esquivel de Venezuela -ex miembro del Comité Ejecutivo y vicepresidente de la Conmebol y ex presidente de la FVF-, Juan Napout de Paraguay -ex presidente de CONMEBOL y vice de FIFA-.

Además, ex presidentes de Federacioneslos brasileños José María Marín, Marco Polo del Nero y Ricardo Teixeira; los ecuatorianos Luis Chiriboga y Francisco Acosta; Luis Bedoya (Colombia), Sergio Jadue (Chile), Brayan Giménez (Guatemala), Alfredo Hawit (Honduras), Ariel Alvarado (Panamá), Manuel Burga (Perú), Reynaldo Vásquez (El Salvador); ex funcionarios: Héctor Trujillo (ex secretario de la Federación de Guatemala), José Luis Meiszner (El ex secretario general de la Conmebol y ex presidente de Quilmes), Eduardo Deluca (ex representante de la AFA en la Conmebol, mano derecha de Grondona), Vinicio Luna (director de logística de Ecuador), Rafael Salguero (guatemalteco, asuntos legales de FIFA); y empresarios: Aaron Davidson (Estados Unidos), Alejandro Burzaco (Argentina), José Margulies (Brasil), Hugo Jinkis y Mariano Jinkis (Argentina), Fabio Tordin (Brasil), Roger Huguet (España) y Zorana Danis (Serbia, con vínculos en Colombia, única mujer implicada).