
1- Belgrano 0
Qué alegría, había que cortar con tanta amargura seguida, ya no se aguantaba más todo esto. Era hora de quitarse está mochila pesadísima, más pesada que vecina chismosa. Y aunque la actuación del equipo convenció menos que los discursos de un político en campaña, la victoria era hiper necesaria. Se quebró el maleficio de 11 partidos sin triunfos y 113 días sin anotar un gol en Villa Crespo. La última vez fue Leonardo Flores ante Estudiantes de Río Cuarto. Por lo que no estaría mal jugar todos los partidos de local con elencos cordobeses. Yo si fuera el presi de Atlanta estaría yendo a la AFA a convencerlo al Chiqui para que lo acepte.Está vez Mi Villa Favorito fue Belgrano de Córdoba, el concheto plantel de “El Celeste” que tiene jugadores con paso gigante en Primera, fue la víctima elegida para acabar con una sequía que parecía eterna. Triunfo 1 a 0 por la vigésima segunda jornada para volver a empezar.
Erviti diseñó para su catálogo de jugadores titulares algunos regresos que hacía un tiempo habían dejado de estar en stock por el maldito Covid. El arquero fue Sumavil, al que discutimos su arribo en este mercado de pases por la acumulación de personal estable en ese cargo, pero sus actuaciones se destacan con creces. La defensa fue programada con Carrasco en el lateral derecho, Pérez y López en la cueva y el regreso de Martín García, ya no para jugar de zaguero central sino de lateral izquierdo. En el medio pegó la vuelta Agustín Bolívar, que como un profesional de la salud, es esencial su presencia en el equipo titular. Al ex volante de Gimnasia y Esgrima La Plata lo acompañó a su derecha el venezolano Saggiomo, y a su izquierda lo hizo Gabriel Ramírez, que con menos obligación de marca, su juego fue más fluido.En el tren delantero estuvo el clásico triunvirato de atacantes: Solari, Colombini y Pedrozo. Aunque lo que más se destacó en este vital triunfo fue la defensa, que como en la primera parte del torneo, no la vulneraban ni los carpinchos de Nordelta.
El doparti lo comenzó mejor el Pirata cordobés, que con sus ínfulas de equipo con pasado reciente en la máxima categoría y con su estatus social de meritocracia en la tabla de posiciones, quería llevarse por delante al Bohemio. Pero todo iba a cambiar, cuando nada lo hacía prever, cuando no había ningún indicio en el horizonte, el sol salió por Villa Crespo, y ya nada fue lo mismo. A los 20 minutos del primer tiempo llegó el éxtasis al mundo de Atlanta. Un tiro de esquina fue la excusa perfecta. El envío cayó al corazón del área de Belgrano, como la parca cuando no te avisa. Cabeceó con precisión de cirujano Alán Pérez, para que el golero del Pirata, Nahuel Losada, con pasado en el club de Villa Crespo, ofrezca un rebote peligroso. Y en ese momento que el arquero empuja hacía adelante el esférico como un padre cuando palmea la espalda de su hijo, en ese preciso instante apareció la suela goleadora de Ignacio Colombini. Quien con astucia se llevó el premio mayor de la tarde, la pelota, y con ella de la mano la terminó besando en la red. Gol LPMQLP!!! Después de 5 partidos, más de 450 minutos, el equipo de Erviti volvió a mojar. Por fin!!! Como ese jugador que después de más de 100 encuentros en primera anota un tanto y no sabe cómo festejarlo, así de extraño e inédito nos sentíamos los hinchas bohemios luego de que Nacho pasará por la caja registradora.
Atlanta en una gran porción de los 11 cotejos que no podía pasarse al bando ganador, generaba un juego más vistoso que efectivo. Lo perdía en las áreas. En la propia defendía como una suegra a su inquieto yerno. Y en la ajena no anotaba un gol ni por una montaña de billetes estadounidenses. Pero ante Belgrano volvió el equipo del primer tramo del torneo. Rocoso en su última línea y certero en ataque.Fue de los partidos que menos jugadas de gol generó, seguramente con la complicidad de haber anotado ese tanto tempranero que le ahorró muchos viajes a la casita del Pirata cordobés.Por arriba los 3 defensores de la guía telefónica (Alán Pérez y los Martín López and García) sacaron todo lo que venía desde el cielo. Se cabecearon hasta un piano. Y las pocas veces que ganaron los delanteros rivales apareció la resistencia de Nicolás Sumavil, una grata sorpresa en el arco de Atlanta.
La próxima excursión del equipo de Erviti será visitar al energizante Riestra, que a diferencia de otros torneos, el Stinfale team no es protagonista del certamen. Su nombre figura en la clase media de la tabla de posiciones, aunque siempre lo relacionemos con la alta cuña del fútbol argentino. Todavía estamos esperando la sanción ejemplar que le iban a imputar por entrenar en grupo en tiempos de cuarentena, cuando todos los equipos lo hacían por zoom y ellos en su estadio. Pero me da la impresión que los dirigentes de la categoría cajonearon el expediente. Al margen de todo esto, ojalá que ahora que Atlanta volvió a la carretera de la victoria, que nadie más lo mandé contra la banquina, que siga sin sumar fotomultas, que no haga falta parar por ninguna estación de servicio y que al final del camino nos encuentre a todos los bohemios festejando
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