29 agosto, 2025

Un lugar, todas las disciplinas

Al que madrugada, Atlanta no lo ayuda

Atlanta

1 – Gimnasia de Mendoza 1

En el horario especial de las 11 de la mañana, entre los mates y el asado, entre las tostadas y las pastas, lo que los ingleses denominaron “El Brunch”, el Bohemio jugó en su desayunador ante Gimnasia de Mendoza. Después de un muy primer tiempo, que lo untó de entrada al elenco cuyano, y contó con contraataques deliciosos para armar un desayuno continental, se quedó haciendo huelga de hambre en el segundo tiempo y casi se atraganta en la sobremesa del partido. Fue empate 1 a 1 que no endulza la tabla de posiciones de la primera Nacional.

En el marco de la fecha 24 del torneo que le cubre las espaldas a la primera división, Atlanta enfrentó en su reducto a Gimnasia de Mendoza. Erviti extirpó 4 nombres propios del equipo que perdió 3 a 1 ante Riestra. En la portería se aplicó la primera cirugía: Sumavil jugó en el lugar de un inseguro Tello. Las otras intervenciones quirúrgicas se dieron en la defensa y en el ataque. El bisturí lo ubicó en los laterales. Carrasco y Fernández reaparecieron entre los titulares, en lugar de Perales y Luque. Por último, Taborda reemplazó a un barullero Solari. El único puesto que no sufrió alteraciones fue el medio, allí se mantuvieron los mismos que jugaron el anterior partido (Ramírez, Bolívar, Saggiomo).

El primer tiempo se jugó como quiso Atlanta, con la bendición divina que te ortorga un gol de entrada, desde el vestuario. Antes de los dos minutos de iniciado el partido, Facundo Taborda se escapó como una liebre por la banda ancha derecha del ataque bohemio, embalado como chico enamorado fue hasta el fondo y puso la bola en el corazón del área, allí como un pescador la atrapó Pedrozo y la mandó a guardar. El Bohemio recuperó su efectividad letal y la primera que tuvo pasó por ventanilla para facturar. El problema llegaría más tarde con la falta de puntería.

Ese nostálgico primer tiempo que jugó Atlanta fue de lo mejor que se recuerda. El medio aplastó a sus colegas del lobo mendocino. La presión de los de arriba, el control artesanal de los volantes y las escapadas perfectas de Taborda por su carril, hicieron estragos. Pero como les spoileaba, el elenco de Erviti tuvo la pólvora mojada, empapada. De contragolpe contó con un pack de jugadas de gol, muchas nítidas, claritas, pero desperdiciadas. Cómo le viene pasando habitualmente al conjunto de Villa Crespo, solo sabe marca tendencia en las redes en el primer cuarto de hora, después no puede hacer un gol ni aunque lo ordenen los sanitaristas brasileños.

El segundo tiempo fue otra vez traumático. Gimnasia se adelantó en el campo, y por su costado izquierdo encontró la llave para abrir el cofre de la felicidad. Desde ese sector vip conquistó el empate. A los 23 minutos del complemento apareció un centro preciso al ruido del área rival que los defensores de Atlanta no pudieron despejar, lo que le permitió a Meritello estampar la parda. De ahí en más el conjunto local desapareció del campo y salvo una que tuvo Colombini, no llegó más a visitar la portería ajena. Ese tanto del “Pituco” mendocino y los cambios de Erviti alejaron al Bohemio de cualquier negociación con la victoria.

Atlanta planificó un segundo tiempo de resistencia. Quitó del campo a Taborda por Solari e incrustó en el medio a Dramisino por Pedrozo. Reforzó la mitad de cancha y limitó el ataque. Dejó de presionar la salida del rival, le brindó una alfombra roja para salir jugando a Gimnasia y nunca pudo cerrar la tranquera para que el Lobo siga teniendo libertades por su costado izquierdo, ese pasillo ofició de autopista, y Carrasco liberó el molinete sin cobrar peaje.

Después del empate de la visita, sobresalió la figura de Sumavil, el golero Bohemio. Si bien tuvo turbulencias con alguna mala salida jugando con las gambas, abajo del arco tapó un par de bolas de fuego que fueron vitales para firmar tablas. Lo preocupante de este equipo es el bajón que tiene después que los rivales le anotan. Se va de los partidos, se deprime, solo le falta llorar por los rincones.

Esta vez no consiguió sacarle viruta a su fórmula más repetida en este campeonato. Anotar primero y defender con uñas y dientes la ventaja orquestada. Tan exitoso como peligroso. En el primer tiempo le faltó sintonía fina para aumentar la diferencia, y en el complemento defendió para atrás, desde la ubicación de los player en el campo, como la prestación de los mismos en el terreno de juego. Lo desperdició en los 45 minutos iniciales y lo padeció en el segundo tiempo. Sumó un punto, aunque en el camino perdió dos. Lo que queda demostrado, que al que madrugada, Atlanta no lo ayuda.

La próxima fecha, el Bohemio visitará el Imperio del León. Se medirá ante Estudiantes de Río Cuarto. Se jugará en día viernes, ya que el domingo se celebrarán las PASO. Si de elecciones hablamos, la agrupación de Erviti está lejos de ganar los comicios, los votos no le dan para superar las primarias y pelear por un lugar en la primera vuelta. Ojalá que en la provincia de Córdoba, Atlanta le pueda llenar de goles la urna a su rival, y aunque sea una mesa de Necochea, la pueda ganar el equipo de Villa Crespo.