
1 – Estudiantes Buenos Aires 2
Ni presencial ni a distancia. Ni en el aula ni por zoom. El alumnado de Erviti sigue reprobando partidos en la Primera Nacional. Le cuesta meter una materia, desde que volvieron las clases después del receso por la pandemia no festaja ni en los recreos, ya son 4 empates y 2 derrotas.
Esta vez por la fecha 15, un discreto Estudiantes le ganó 2 a 1 a un diezmado Bohemio que padeció al mal bicho del Covid. Encima, ya no es más el tercero en discordia, San Martín de Tucumán lo bajó al cuarto lugar, ese último cupo disponible que te permite jugar el reducido por el segundo ascenso. Restan aún dos fechas para culminar la primera ronda, pero Atlanta queda libre en la última jornada, por ende su privilegio en la tabla de posiciones pende de un hilo, que como el juego del elenco de Erviti se esta deshilachando.
Parafraseando el título de una mini serie colombiana de gran éxito en toda Sudamérica: “Sin juego no hay paraíso”. A Atlanta le falta compresión de texto, se lleva mucha tarea para el hogar y rinde mal cualquier examen. Sea escrito, múltiple choice, a desarrollar o un simple oral. Venimos diciéndolo seguido en este espacio, columna a columna lo mencionamos, este equipo no tiene mediocampistas que en su ADN armen juego. En el plantel hay volantes de empuje, de marca, de tenencia, pero ninguno desequilibra ni le permite al resto hacerlo. Es una falla de origen, viene por default, desde el armado de un plantel que va a pescar con lo reglamentario. Si hay pique es formidable, pero si no se logra, no importa, no pasa nada, total hace 36 años que estamos en el muelle del ascenso y no hay apuro para cambiar de río.
Como ya spoileamos en las primeras líneas de este texto, Atlanta sufrió al Covid para poder configurar el equipo titular, cualquier parecido con el armado de un rompecabezas, no parece ser una mera coincidencia. Julián Cappelletti, el tercer arquero de la plantilla, dio positivo su hisopado previo al partido con el “Pincha” de Caseros. Ese resultado provocó como un efecto cascada aislar a los contactos estrechos. Estos fueron: Santiago Solari, y Los García, Cristian y Martín. En las últimas horas del encuentro fue baja por síntomas sospechos con el Coronavirus Agustín Bolívar. Sumado a las lesiones que se generaron en el magro empate ante Alvarado: Rago y Luque. Tantas bajas, en un plantel que lo armaron con chiquitolina, obligó a tapizar el banco de suplentes con los pibes del club y salvo alguna excepción, fueron los mejores jugadores del equipo.
Atlanta volvió a recurrir a los 3 centrales (Pérez, Perales, López) Alineó en los laterales a Flores y Fernández. Regó el mediocampo con Casazza y Ochoa Giménez, para que se adelante Riquelme. La dupla de atacantes fue programada con Pedrozo y Colombini, los únicos delanteros con experiencia que le quedaban disponible a Erviti.
El primer tiempo estuvo flojo de papeles para ambas partes. Arrancó mejor el dueño de casa, pero el ilustre visitante tuvo las dos chances más claras. Las falló Colombini. La primera remató al cuerpo del arquero y la otra cabeceó a pasitos de la portería rival. Hubiera sido exagerado irse al descanso por la ruta ganadora. El problema vendría en el complemento, ahí nos fuimos a la banquina.
En ese segundo tiempo todo se fue la marchanta. En dos minutos Estudiantes se hizo del partido. A los 11 del complemento abrieron la cuenta. Fue impaglable. Bolzicco, un verdugo moderno de las redes bohemias, anotó ese primer tanto. Atlanta movió el banco. Entraron los pibes. Bisanz por Riquelme y Cuenca por Fernández. Ni bien se producían esos cambios, “El Matador” de Caseros volvía a marcar. Enzo Acosta de todos se anotaba con el segundo grito sagrado. Aprovechó el hueco que quedó vacío por la salida de Fernández y convirtió el lapidario 2 a 0. Fueron 2 minutos fatales, muy letales.
Cuenca fue el mejor del equipo de Erviti. Pegado como una estampilla fue eléctrico en la banda ancha izquierda. Desbordó y generó ruido pesado en la trinchera rival. También entró bien Ríos por un apagado Pedrozo. A 5 minutos del final Colombini se le abrió el arco del triunfo y anotó un esperanzador descuento. No alcanzó. Y ante un rival en modo aguante, que retrasó al equipo más por un instinto de supervivencia que por convicción, no se pudo fabricar una chance más de gol para aspirar al empate. Estudiantes defendió el resultado favorable casi rindiéndole tributo al Atlanta de Erviti, que varias veces en este torneo también lo hizo en sus tiempos triunfalistas.
Se podrá ver la copa medio vacía o medio llena. Como usted prefiera. Los resultados no son malos. La mayoría de los hinchas firmaba un cuarto puesto al cabo de 15 jornadas. Pero hace rato que venimos contando que el equipo no tiene volumen de juego, que carece de gol y que los rivales siempre tienen a uno de su delanteros viéndole de muy cerca la cara a nuestro arquero.
Ante los Estudiantes, Atlanta fue bochado. Queda una fecha de esta primera ronda y las 16 seguidas en las que se invierte la localía. Todavía hay tiempo para salvar la cursada. Ojalá que nuestros profesores tomen nota de lo que le falta a los alumnos bohemios para aprobar una materia que hace muchos años la tenemos pendiente.
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