29 agosto, 2025

Un lugar, todas las disciplinas

Con este frío, no se toma cerveza

Atlanta

Atlanta 0 Quilmes 0

Ni la Clásica, tampoco la Bock, ni la Stout, menos la Lieber y ni a palos la Red Lager. Ninguna de sus birras me interesa. Ya le empiezo a tener idea a Otto Bemberg, el fundador de Quilmes, que con muchas infulas y jugando un buen primer tiempo, le sacó un empate sin goles a Atlanta en la cervecería de Villa Crespo.

Desde la victoria en la jornada 9 ante Temperley, que el equipo no se emborracha de triunfos en el torneo aperitivo de la Primera División. Más allá de lo numérico, el conjunto de Erviti sigue abstemio en su juego. Viene regalando el primer tiempo de los últimos partidos, no toma ni un vaso con agua en los 45 minutos iniciales. Mejora en el complemento, al menos se moja los labios. De todos modos, no hay que ser determinante en los análisis, el campeonato es largo como Musulmán sacando a pasear a sus mujeres, por eso hay que ir trago a trago, para no terminar mareado tan temprano.

En el equipo de etiqueta retornó Gabriel Ramírez, que por contacto estrecho de Sebastián Riquelme no jugó ante Agropecuario. Pero su (mal) rendimiento lo aisló del juego, estuvo errático y lejos de poder vacunar a la población quilmeña. No por casualidad fue reemplazado para el segundo tiempo.

El otro que pegó la vuelta a la titularidad fue Fabricio Pedrozo, vital y móvil en el rato que jugó la fecha pasada ante el Sojero. Frente a la cerveza no fue el mismo. Disputó el primer tiempo en su habitual posición de extremo por izquieda y se mudó de barrio para el complemento al estacionarse por la otra orilla, la derecha. En ningún caso su nivel pesó en el cotejo. Es cierto que ninguno de la tropa de arriba marcó diferencias, caerle solo a Fabricio es injusto como la meritocracia.

Ya se dijo en estás líneas que Atlanta regaló el primer tiempo, una vez más. Y reaccionó como el café lo hace con el dormilón para mejorar en el complemento, una vez más. Pero el 0 a 0 del resultado final habla de lo disputado y parejo que fue el encuentro.

Después de esos 45 minutos iniciales que para el Bohemio fueron impresentables como los discursos antivacuna, padeciendo el ritmo, la presión alta y el juego atinado de Quilmes, el DT de Atlanta la volvió a pegar con los cambios. La metamorfosis de Walter “Kafka” Erviti que le aplicó al equipo para el segundo tiempo fue fundamental para la mejoría.

Salieron los de la vieja y querida guía telefónica. Afuera García, Martín; Fernández, Ramiro y Ramírez, Gabriel. En sus lugares ingresaron López, Martín; Luque, Mauro y Taborda, Facundo.

Con esas variantes, el dueño de casa mantuvo el esquema de 4 en el fondo. Pero mutó en el medio. Taborda y “Maluma” Solari fueron los abrelatas del equipo. El primero extendido por la derecha y el otro en el callejón izquierdo. Bolívar y Ochoa Giménez, que sigue sin levantar vuelo, motorizaron el centro del campo. Pedrozo se movió hacía la derecha acompañando en el ataque a un apagado Colombini. Se gestionaron jugadas de gol, se tuvo más piel con el balón y se sufrió menos al cervecero, aunque en el final del partido, Quilmes tuvo las más nítida de todo el doparti. Anselmo abajo del arco no pudo conectar con fineza y comodidad el esférico y se devoró el gol de la victoria. Creo que aún no me bajaron los eggs de la garganta, hablo como el Gallo Claudio.

Con este frío, no se toma cerveza. No lo digo por el rival de Atlanta, es un mensaje a la población(?) Con estas bajas temperaturas, pasemos al coñac, a una medida de whisky, la birra es como el traje de baño, se disfruta en pleno verano. Ojalá que cuando caliente el sol y la temperatura sea elevada, el equipo de Erviti siga siendo competitivo y vea al resto de sus rivales desde lo más alto del firmamento.