
1 – Temperley 1
En tiempos de cambios de gabinete en la política nacional, el gobierno de Erviti también necesita una limpieza de sus ministros. Tiene funcionarios que no funcionan, pero el problema es que nadie en el mundo de Atlanta se animaría a escribir una carta como la de Cristina.
En otro partido que al Bohemio le costó llegar a la urna rival, logró un empate técnico de 1 a 1 en su comité ante la agrupación de Temperley. Un resultado que no le suma demasiado a su plataforma electoral. Este equipo es capaz de querer juntar a Milei con Altamira en una misma boleta. Los sufragios obtenidos en estas 26 jornadas a Atlanta lo alejan cada vez más de la Primera vuelta, sin chances de meterse en un balotaje y complicado para ingresar al congreso de la Copa Argentina.
En la comuna de Villa Crespo, Atlanta sumó un punto, en un comicio de día domingo que estuvo más cerca de perderlo que de ganarlo. Para alegría del pueblo Bohemio volvió su mejor candidato al arco, Francisco Rago. Después del Covid y la miocarditis a causa del (mal) bicho, “Pancho” retornó a la portería. En el ministerio de defensa jugaron Carrasco, Pérez, López y Fernández. Para controlar los medios hubo 3 miembros del ENACOM. Saggiomo, Bolívar y Ramírez fueron los funcionarios seleccionados. Por último, el ministerio de hacienda lo conformaron Taborda, Colombini y Pedrozo. El problema es que no hay una secretaría de desarrollo social para que arme el juego. Ya los DNU del DT no resuelven más los partidos y da la impresión que la presidencia de Erviti está más cerca de terminar como la de Alfonsín que como la de Kirchner.
Atlanta depende por lo general del rival para jugar sus partidos. Si el que está enfrente decide ir a buscarlo, sufrirá los encuentros como una madre primeriza cuando está dando a luz. Si el oponente lo espera, para el Bohemio se le presentará un dilema existencial: qué hacer con el balón en los pies. El fútbol se juega con y sin pelota, y al elenco de Villa Crespo esas dos facetas suelen serles conflictivas. Ante Temperley no fue la excepción a la regla y esos problemas quedaron nuevamente expuestos.
En el primer tiempo los dos tuvieron sus chances de facturar, pero el Gasolero contó con las más claras, sobre todo porque Atlanta defendió como la mona. La espalda de Ramiro Fernández ofició de zona liberada, y ahí el Celeste se filtró más veces que los audios de Fernanda Vallejos. Recién en una de las últimas de esos 45 minutos iniciales, el equipo visitante pudo besar la red. En el día que volvió a atajar Rago, el gol lo hizo Pumpido. Claro, este es el hijo de Nery. Facundo aprovechó ese bienestar social que tenía por su izquierda y abrió el marcador.
Erviti decidió para el segundo tiempo mover el banco central y realizar dos variantes. Dramisino reemplazó a un desordenado Ramírez. Y Evelio Cardozo ingresó por Taborda. En la adultez del complemento metió en la cancha a dos pibes de Celina. El mellizo Juan Bizans y el purrete Lucas Ríos por Saggiomo y Pedrozo. Pero los cambios no le estaban dando soluciones al equipo, más bien parecía todo lo contrario. Había exceso de esférico y escasez de situaciones de gol. El balón en vez de ser un aliado, pasó a ser un enemigo. La derrota ya empezá a coquetear con Atlanta.
Temperley no lastimaba como en el primer tiempo. Jugaba bajo la doctrina del aguante. Cada tanto planificaba una escapada de fin de semana largo a la quinta de Rago, que vio en primer plano como Allione tuvo el segundo para el Gasolero. “El Osito” se la picó a Pancho, y Bolívar con los pantalones en la mano la salvó en la línea. A la siguiente maniobra, cuando nada lo hacía sospechar, Atlanta firmó el empate. Evelio Cardozo fundó la jugada del gol. Habilitó con criterio al chiquilín Ríos, que tocó para Colombini, quien sin dudar le pasó la posta a Juan Bisanz. El Mellizo dentro del área remató de zurda para lograr el empate y su gol de bautismo en Primera división. Alegrón para el nene bohemio.
Después de la parda, Atlanta tuvo el segundo. Unipersonal de Dramisino. Alejo sacó un remate formidable desde afuera del área que el arquero rival, Joaquín Papaleo, voló como un superhéroe y evitó que la bola se incruste en el ángulo izquierdo de su valla. Hubiera sido exagerado para el elenco de Erviti llevarse la victoria, pero sería un triunfo bien casero, ya que los dos autores de los goles habrían sido pibes de la cantera. Al menos Atlanta se salvó de un nuevo “Papaleo”. Perder otra vez en casa, ante un rival que viene a los tumbos en el torneo, no era negocio por donde lo mire. Es cierto, nunca es rentable perder, el tema que el Bohemio jugó un segundo tiempo olvidable y estando en desventaja ante un adversario que le cedió la geografía del campo y el elemento con el que se juegan los partidos, era casi humillante irse derrotado de esa forma. De todos modos este empate, que no suma demasiadas chirolas en el campeonato, no maquilla un presente futbolístico que es preocupante.
Atlanta se ubica octavo en la zona A con 34 unidades, a 15 puntos del líder Almirante Brown. Hasta que juegue San Martín de Tucumán ante Belgrano, está a 7 del Ciruja, que si le gana al Pirata, quedará el Bohemio a 10 del último equipo que esta clasificando al reducido.
Lo más terrenal y lógico para el cuadro de Erviti es intentar entrar entre los 7 primeros que van a la Copa Argentina de 2022, un torneo que para los equipos del ascenso es tan difícil ganarlo como el Coyote atrapar al Correcaminos. El tema que aún el conjunto de Villa Crespo no está en el desierto para tratar de agarrar a su presa. El próximo sábado visitará la provincia de Mendoza para medirse ante Deportivo Maipú en un nuevo capítulo de este dibujito animado que es la Primera Nacional, que tiene un fútbol manejado por dirigentes que se parecen cada vez más a los personajes de Looney Tunes.
More Stories
La Delio Valdez Chamorro
Se lo ganamos con un banco
Campeones