17 agosto, 2022

WebDepordata

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Doctor Milagro

Atlanta

Milagro Sala, Milli Stegman y Milagros López anduvieron en la Ciudadela ayudando a Atlanta a sacar un empate de la galera ante San Martín de Tucumán. Si juegan en 10 oportunidades este partido el Ciruja le gana al Bohemio unas 11 veces. Se valora muchísimo el punto pero se mira con asquito el desempeño del equipo. Con la diosa fortuna del lado del elenco de Giganti se firmó tablas con uno de los candidatos de fierro para ascender a Primera. Más que un partido de fútbol pareció un parto. Por cesárea se consiguió este inmenso 0 a 0, pero si no se gana en casa ante Defensores de Belgrano la próxima jornada está parda tendrá el mismo valor que el Peso ante el Dólar.

Antes de cualquier análisis o comentario del partido debemos parar la pelota. Cerca del mediodía del viernes 23 de julio, mientras periodistas partidarios de Atlanta, dirigentes y socios del club de Villa Crespo almorzaban en la denominada “Peña Bohemios del Norte” aparecieron de la nada unos delincuentes vestidos de hinchas de San Martín de Tucumán a disparar a mansalva a los que estaban en el lugar. Vandalismo en estado puro. Este acto criminal puede estar relacionado con aquella disputa de 2020 cuando los dirigentes del Ciruja fueron al TAS a reclamar el ascenso en el momento que la AFA anulaba el campeonato de la Primera Nacional. Los directivos tucumanos esperaban el respaldo de sus pares bohemios, pero Atlanta prefirió bajar la cabeza y acompañar el borrón y cuenta nueva que aplicó Tapia y Los Soprano. Más allá de esas decisiones, que quien escribe estas líneas le parecían ambas posturas equivocadas, una por ir a pedir ascender directamente en lugar de solicitar la final contra el elenco de Villa Crespo, y otra rindiéndole tributo a Chaplin con un silencio cómplice, nada puede justificar la violencia vivida en Tucumán. La misma violencia que sufrió en el entretiempo del encuentro ante Tristán Suárez el colega de “Previa Bohemia”, Sebastián Lebe. Nunca el camino puede ser el de la agresión, el patoterismo y las armas de fuego. Desde aquí repudiamos todos los hechos de violencia esperando que se esclarezcan y que los responsables tengan el castigo que merecen.

Volviendo a lo más importante de los temas menos importantes: el fútbol. Atlanta jugaba en rodeo ajeno en el marco de la fecha 25 de la dilatada Primera Nacional contra San Martín de Tucumán. Para dicho encuentro hay que mencionar que pegó el faltazo en el Bohemio un ex jugador del Ciruja, Juan Daniel Galeano que se desgarró el isquiotibial izquierdo. Su ausencia es un golpe al mentón del fútbol de Atlanta. Es cierto que su rendimiento es discontinuo, se enciende a ratos como el termostato, pero en un equipo al que le sobran peones, él es un alfil o una torre para el tablero de Villa Crespo. Si me preguntan quién es el Rey o la Dama de este juego de mesa, sepan que esas piezas no aparecen en el plantel bohemio.

Para el partido frente al Santo tucumano Giganti preparó 3 variantes tomando como referencia el triunfo 1 a 0 la fecha pasada ante Tristán Suárez. Los cambios tácticos se dieron con el ingreso de Martín García por Franco Perinciolo y el de Julián Marcioni en lugar de Gonzalo Klusener, con lo que a Fabricio Pedrozo lo trasladaron de urgencia al puesto de “9”. La última modificación fue la obligada de Juan Galeano por Evelio Cardozo, esa joyita de Racing que por sus actuaciones si la llevamos a vender al programa de Crónica TV “El Tasador” terminamos nosotros poniendo guita.En definitiva y sin más cháchara estos fueron los 11 titulares que visitaron la Ciudadela: Rago en el arco. Molina, Pérez, Colombo y García en la retaguardia. Dramisino, Marín y Cardozo en el tridente del medio. Bisanz, Pedrozo y Marcioni el otro tridente que jugó adelante. Bueno, eso de adelante tómelo con pinza, no seamos tan puntillosos en cada palabra empleada.

El primer tiempo fue pobretón, tuvo menos vuelo literario que un poema de Belén Francese. Después de un buen arranque, Atlanta jugó más de 30 minutos a la retranca. Se dedicó a custodiar a Rago y olvidó que en la valla del Santo tucumano estaba el arquero de repuesto, Nicolás Carrizo, ya que se lesionó feo el titular Darío Sand, el hermano del “Pepe”. Una sola jugada tuvo la visita, fue en el amanecer del match por intermedio de Martín García. Pero valió menos que abanicar a un cadáver, ya que la anularon por una supuesta mano del lateral zurdo bohemio, posición que conoce aunque su lugar en el mundo es el de marcador central, correrlo al costado es tan dañino como para un trabajador votar de representante sindical a su propio patrón.

Al elenco de Giganti le costaba hacerse amigo del balón, no había manera que la pelota le de bola, lo incluyó en cuanto grupo de WhatsApp tenía, pero la redonda permanente lo bloqueaba. Lo invitó a bares y restaurantes, le mandó solicitudes a su Instagram y hasta algún regalo pudiente le hizo, pero el esférico con el Bohemio no pegaron onda y en esos 45 minutos iniciales no hubo goles por obra divina de San Martín de Tucumán, que le faltó lo mismo que a una TV de tubo: definición.

El segundo tiempo Atlanta lo disputó aún más cerca de Rago, la figura del Bohemio por escándalo nacional. Como si fueran refugiados de una guerra, los jugadores de Giganti se quedaron resguardados en las periferias del área propia. Se defendía más que una madre a un hijo. Por ahí en algún lugar del universo la idea era salir de contragolpe, pero estaba más frenada esa posibilidad que la economía Argentina. Ni los cambios modificaron el rumbo del partido. La primera ventana de ingresos se produjo antes de los 20 minutos del complemento, cuando entraron Iván Gorosito por Evelio Cardozo y Gonzalo Berterame por Julián Marcioni. Igual, con ellos dos no pasó naranja, ni pera, ni manzana, ni banana. Fue una ensalada de frutas el desempeño de Atlanta.

Era lógico que ante un rival de fuste como el elenco tucumano no se podía jugar de igual a igual, pero se sostuvo el resultado con lo mismo que se necesita para ganar en el casino: suerte. Se rescató un empate mucho más por la falta de resolución del dueño de casa que por el planteo o el rendimiento del conjunto bohemio. Vale destacar que Rago volvió a mostrar su versión autóctona de Lev Yashin. Si usted es un purrete y no sabe quién fue ese sujeto, vaya a Google o chusmee en Youtube.

Tampoco, modificaron demasiado las otras ventanas de cambios que se usaron, estaban tan cerradas esas persianas que era imposible que se ventile el equipo. A los 30 minutos ingresó Klusener por Bisanz. Y en la recta final del cotejo mandaron a la cancha a Perinciolo por Pedrozo y a Carrasco por Molina. Las últimas imágenes del partido son de un sufrimiento feroz, de un alto voltaje de nerviosismo. Podríamos decir que el Doctor Milagro jugó para Atlanta, de puro mago Cacarulo se consiguió este bendito empate. El Ciruja tuvo jugadas tan claras de gol que algunas necesitaban de un traductor para entender como no terminaron besando la red. Hubo pelotas que pasaron a nada del arco, otras atajadas por Rago y la mayoría mal definidas por el Santo tucumano. De ciencia ficción el punto obtenido por el Bohemio.

Repasando la numerología, ni Belgrano ni San Martín de Tucumán ni Instituto pudieron ganarle a Atlanta, tres rivales que pelean por volver a Primera. Esperemos que nadie saque pecho por tremenda hazaña deportiva(?) Ya me imagino a más de uno celebrándolo en las redes sociales. Lo que deberíamos marcar que a este equipo le cuesta hacer goles. Para ser sinceros tampoco genera jugadas de gol, en realidad se le complica generar jugadas de cualquier índole. No estigmaticemos a los futbolistas señalándole algún tipo de jugadas, son todas, no hay que discriminar a nada ni a nadie. Por eso el empate en el Jardín de la República se valora con bombos y platillos, en tiempos de resistencia en la categoría madre del fútbol de ascenso cada puntito que se obtiene es “Giganti”. Viendo la importancia que se le da a estos resultados, no está mal que estemos peleando por no descender, si estuviéramos luchando por lo contrario empatar nos amargaría para toda la cosecha. Por eso estando del otro lado del mostrador nos pone contento un empate sin goles. Cómo son las cosas, nos engrupian con la importancia de pelear por el ascenso y en verdad lo que está piola y divertido es evitar el descenso… 

La próxima fecha se jugará entre semana. El miércoles 27 el Bohemio recibe en el patio de su casa a Defensores de Belgrano, el Dragón. Otro duelo bravo, de horóscopo chino les diría. Ojalá que las cartas del tarot nos acompañen y que el triunfo quede en Villa Crespo. De lo contrario, otra vez hay que pispear la calculadora y rezar cada noche para que gane Atlanta, pero por sobre todas las cosas para que pierdan los Santamarína, Villa Dálmine y Tristán Suárez de la vida.