
0 – Alvarado 1
Nuevamente el elenco de Erviti defeccionó, repitió otra insípida actuación, está vez el beneficiario fue Alvarado, que en el Minella superó por la mínima diferencia al Bohemio. A esta altura de la vida, da la sensación que hasta la selección de San Marino quiere jugar con Atlanta. Todos los equipos que vienen para el tuje enfrentan al conjunto de Villa Crespo y consiguen la victoria, aunque hayan pasado un siglo sin triunfos. El Torito marplatense hacía 9 encuentros que no ganaba y los últimos 5 los perdió sin convertir goles. Cómo era superlógico de imaginar, Alvarado se aprovechó del bondadoso equipo bohemio y cortó la racha negativa. Traigan muertos, que resucitadores sobran.
Por la fecha 31 del torneo que le cubre las espaldas a la Primera División, Atlanta visitó La Feliz, un estado de ánimo que hace tiempo no tiene, para medirse contra Alvarado, en un duelo directo para tener una mínima chance de ingresar a la Copa Argentina 2022. Con la derrota por 1 a 0 el equipo de Erviti recaló al noveno lugar de la tabla de posiciones, un puesto que no entrega membresías para jugar dicho torneo. Todos los objetivos del año se pincharon, se fueron cayendo como un castillo de naipes. Si hacemos memoria, recordaremos cada uno de ellos: ganar la zona, jugar el reducido por el segundo ascenso, clasificar a la Copa Argentina. Todo se fue por la canaleta, aunque dudo que en la cabeza de los popes que manejan el club todas esas metas eran prioridades. Para Atlanta ganar un partido se tornó más difícil que para Argentina bajar la inflación. Por suerte o desgracia está triste temporada está llegando a su fin. El 6 de noviembre será el último partido del año. Restan un par de episodios más, en casa contra Estudiantes, y Mitre en Santiago del Estero. Al menos no enfrentaremos a rivales que se juegan el pellejo por ascender, así no ofendemos con nuestro desempeño a ningún tercero.
Creo que es irrelevante analizar la formación de Erviti, pero tampoco podemos hacerle bullying(?) a sus decisiones para afrontar un partido de fútbol. Ante Alvarado realizó un retoque en referencia al equipo que empató contra Tigre. Jugó desde el arranque el indultado Joaquín Ochoa Giménez por Agustín Bolívar. El resto de la comarca se mantuvo intacta. Rago, un ex Alvarado, fue el arquero. Carrasco, Pérez, García, que en el cumpleaños 70 de Charly no podía faltar, y Fernández completó el fondo. Ramírez y Ochoa Giménez se repartieron el medio. Saggiomo, Evelio Cardozo y Pedrozo armaron el triunvirato que jugaba delante de ese dúo de volantes centrales y por detrás del único “9”, “Nacho” Colombini. 4-2-3-1 fue el password que se elegió para ir a MDQ. Pero el problema no son las contraseñas, sino su contenido.
Al toque de iniciado el cotejo el dueño de casa ya pasó por ventanilla y facturó más rápido que el tren bala. Antes de los cinco minutos Mauro Valiente clavó un golazo desde afuera del área, rindiéndole tributo a su apellido. Era inatajable, ni la reencarnación de Lev Yashin llegaba a esa pelota. De ahí en más, ambos equipos tuvieron a cuenta gotas situaciones de peligro, pero fallaron a la hora de los bifes. Ni a punto, ni jugoso. La carne que más cerca estuvo Atlanta de mandar al horno fue a la salida de un centro, cuando Evelio Cardozo disparó una volea y la bola dio contra el palo derecho de la portería rival. Pero al descanso el Bohemio se fue sin probar bocado.
En el segundo tiempo Erviti movió el banco, pero volvió a meter la pata, y aunque Godoy Cruz tenga un traductor como DT, hay variantes de Don Walter que necesitan una traducción, pero creo que el idioma que maneja “El Cañito” es un dialecto que solo él conoce. Hasta el Arameo se entiende más que sus decisiones en el equipo. Para arrancar el complemento quitó a Saggiomo y a Cardozo para que ingresen Dramisino y Solari. Sacar a esos dos futbolistas que son los más originales del departamento creativo es tan raro como tirar el agua de una cantimplora en el medio de un desierto. Con estas mutaciones el dibujo táctico se transformó en el clásico 4-3-3.
Más tarde, Juan Bizans y Agustín Bolívar fueron las otras monedas de cambio. Sí, aunque usted no lo crea, perdiendo el partido, una de las variantes fue escoger al más “5” de todos. El mellizo Bizans ingresó por Pedrozo, que hasta allí era el revulsivo del Bohemio por la banda ancha izquierda. Es cierto que Coyette, el DT rival, se avivó y mandó al campo al lateral derecho Mieres, y con eso le puso un candado a ese costado, pero ni en una pesadilla podía salir Pedrozo. Por otro lado, “el bolivariano” volante de Atlanta entró por Ochoa Giménez. Al ratito, el único cambio osado fue el del pibe Cuenca por Ramírez. Pero el gol del empate no llegó. En verdad si, pero no fue cobrado. Sancionaron mal un offside de Dramisino que se anotaba en las redes. Cuando partió el pase, Alejo estaba habilitado. Pero que un error arbitral no tape el bosque. Atlanta sigue a los tumbos, es tan cierto que pudo igualarlo como perderlo por más goles. Ambos conjuntos están tan flojo de papeles, que nadie se anima a comprarles un auto usado.
El próximo sábado a las 11 de la matina se jugará el último partido del año en Villa Crespo. Como ya se mencionó más arriba, el rival será Estudiantes. Se disputará en vísperas de Halloween, con la campaña de terror que se hizo, es lógico jugar en esa fecha. Ya son 11 partidos los que perdió en el campeonato, dos triunfos en los últimos 21 juegos y un nivel futbolístico que no contagia ni a un hipocondríaco. Atlanta no es un equipo Valiente, le cuesta asumir un rol protagónico, pero ojalá que en estas últimas dos jornadas se atrapen triunfos que le alegren el alma(?) a los hinchas bohemios. Lo malo de terminar tan temprano en el calendario, es que habrá más días para especular con las altas y bajas en el equipo. Se dirá que llegará desde Cristiano Ronaldo hasta Eber Ludueña. Y ni le cuento sobre el nuevo DT, porque desde aquí imaginamos que el ciclo de Erviti terminará en Santiago del Estero contra Mitre, de lo contrario si hay renovación, que vayan reservándome una cama en cualquier hospital público.
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