29 agosto, 2025

Un lugar, todas las disciplinas

Fue una derrota que te manda directo al cementerio

Atlanta

0 – Chacarita 3

Tengo 107 whatsapp sin mirar, una docena de mail por abrir y una tristeza que se clavó como un aguijón en el medio del pecho. Todavía no estoy recuperado. Aún todos mis sentidos siguen en modo avión. El golpe fue muy duro, casi para mandarte sin escala al diván de tu psicólogo de cabecera. Calculó, como es habitual en esta clase de tragedias deportivas, que en un máximo de 48 horas todos los signos vitales volverán a su funcionamiento normal. De lo contrario, hay que llamar al médico.

Podría hacerme el gil y contarles que el domingo en Atlanta se votó para renovar(?) autoridades. Ganó por un amplio margen la lista oficialista de Renacimiento Bohemio encabezada por Greco, que no es Leonardo, sino Gabriel. Obteniendo más del 85 por ciento de los votos. Aplastando así a su competidor, Alé, que no es Matías, sino Guillermo. Que se dedicó con su agrupación “Unidos por Atlanta” a cuestionar la legalidad de los comicios. Seguramente ahora la seguirá en los juzgados, presentará la letra chica a la IGJ (Inspección General de Justicia) Es como ir al TAS en el fútbol, aunque dudo que le lleven el apunte. Pero no puedo colgarme de las urnas, debo escribir sobre el clásico disputado en Villa Crespo, aunque el dolor aún perdure.

Por la fecha 18 de la Primera Nacional, la primera jornada de los partidos de vuelta de la primera ronda, Atlanta en su reducto recibió al Funebrero, su clásico rival. La historia cuenta que donde el Bohemio hace de local, antes lo alquilaba el conjunto que hoy fue visitante. A finales de 1944 se marchó del barrio y de la jurisdicción, ya que de Villa Crespo se mudó a San Martín, Villa Maipú para ser más preciso. Sucedía, que debían muchos meses de alquiler y Atlanta, que tenía su cancha al lado, en la misma cuadra de Humboldt al 300, aprovechó la morosidad del Funebrero y compró ambos terrenos. Si ya sé, se dieron cuenta, sigo escribiendo de cualquier cosa con tal de no referirme al derby.

Que distinto fue Atlanta de un tiempo al otro. De unos 45 minutos iniciales en los que el equipo fue protagonista, con un juego atinado, responsable, contando con un pack de jugadas de gol, todas devoradas por Colombini, a la desidia absoluta del segundo tiempo. Obviamente que el rival juega, pero el elenco de Erviti en el complemento fue un fastama que provocó el mismo daño que un chasquibum.

Lo que no se puede gambetear son las bajas por covid que sufrió el conjunto Bohemio, seguramente producidas en la mini pretemporada realizada en San Luis. Los contagiados fueron el arquero y capitán Francisco Rago, el lateral derecho Leonardo Flores y los García, Martín y Cristian. Por eso, Erviti diseñó un equipo con Tello en el arco. Luque, Pérez, Perales y Fernández en defensa. Dramisino, Bolívar y Ramírez configuraron el medio. Solari, Colombini y Pedrozo armaron el fuego de arriba. Podría ser la lista de candidatos de alguna agrupación política con vistas a las PASO, pero la realidad es otra.

Después de un buen primer tiempo, con “Nacho” como el protagonista excluyente de las jugadas de gol, se nos vino la noche. Todavía se mastica la bronca de los goles errados. Colombini tuvo un mano a mano, un cabezazo en el palo, un remate que pasó cerca del caño derecho y otro que en la presión alta al arquero Trípodi, casi de carambola anota. En el fútbol hay una vieja axioma que me retumbaba virtualmente en mis oídos cuando acababa la primera parte. La frase lapidaria decía: “Cuando erras en el arco rival, lo podes lamentar en el tuyo”. Esa suerte de epitafio no siempre se cumple, pero en los clásicos es fija como la venta del helado en pleno verano.

Al toque de iniciado el segundo tiempo, comenzaron a llegar las malas noticias. Una tras otra. El equipo ya no era el mismo. Ni uno ni otro. Ellos estaban más adelantados en el campo que los chinos con la tecnología. Nosotros apichonados como alumno que no estudió para rendir un examen oral. Como les contaba, las noticias eran pésimas. A los 6 minutos abrieron la cuenta. Todo nació de un tiro de esquina, un cabezazo certero de Mazur los puso en ventaja. Ventaja que no soltarían ni por toda la fortuna de Bill Gates.

Ellos dominaban el ritmo de juego a cada instante. Nosotros ni con una cautelar de un juez amigo podíamos frenarlo. Ni aunque bajara de un helicóptero el Chiqui Tapia en calzones, iban a detenerse (sepan disculpar la imagen que les acabo de entregar del mandamás de la AFA. La derrota sigue haciendo estragos en mi psiquis)

Cuando Erviti decidió patear el tablero con los cambios y sacar a los dos laterales del equipo, para poner un delantero más (Taborda) y sumar a un tercer central (Martín López) para defender literalmente con tres, llegó la peor parte. Desde un saque de arco funebrero, la pelota desafío a toda la ley de la gravedad, superó a los defensores de Atlanta y el recién ingresado en la visita “Chichon” Nieto, que volvía de una lesión, le ganó la posición y el balón a sus rivales y anotó el segundo gol. Restaban menos de 15 minutos. Aunque todavía faltaba algo más.

A los 38 minutos de ese fatídico segundo tiempo el conjunto de Aldirico convirtió el tercer tanto. Autogol de Perales, que en el afán de despegar la bola, la mandó de una al arco de un flojo Damián Tello, que un toque antes debió ver la roja por una dura falta al jugador Rodrigo Insúa, hijo del célebre ex futbolista Rubén Darío. Fue una derrota que te manda directo al cementerio.

De esta forma el Funebrero le ganó 3 a 0 a Atlanta, que sigue cosechando sin sabores en la categoría telonera de la Liga Profesional. Ya son 8 los partidos sin victorias y todas las fechas un rival lo supera en la tabla de posiciones. Ahora esta sexto en la clasificación, mucho más por los puntos heredados en la primera parte del torneo, que en estas preocupantes últimas 8 jornadas. 

El equipo tiene el arco en cuarentena. Su fútbol es asintomático y ya su DT no la pega con los cambios. Cada fecha pierde soldados por lesión o por el maldito Covid. Da la sensación que es más que una mala racha este momento del Bohemio. Tiene pinta de mala praxis. Se armó un plantel económico, con jugadores para otro proyecto que no es el del ascenso. El entrenador con errores y aciertos hace lo que puede, le compraron un traje para un pigmeo cuando su estatura supera los dos metros. Ojalá que aparezca un sastre, para que esto no termine siendo un desastre.

Mejor los voy dejando, tengo una pila de whatsaap por leer y una batería de mail por responder, aunque el dolor continúa hay una vida que me esta esperando y que no entiende lo que es perder un clásico.